Sublime
entrevista del diario El País a Roger Federer, donde cuenta detalles de su vida personal, profesional y familiar. La
sencillez y humildad que tiene es impresionante; amado por el los fanáticos de
tenis, respetado por los miembros y jugadores del circuito y el legado que deja
al deporte será inigualable. A sus 37 años, Roger aún no tiene planeado el
retiro, aunque tampoco es algo que le asuste, desea pasar momentos con sus
cuatro hijos y su esposa Mirka Vavrinec, así que, por ahora, disfrutemos de “su
majestad”.
Aún
piensa que puede seguir mejorando tras 21 años al máximo nivel. "Siempre hay maneras de mejorar
algo. Algún pequeño de detalle de algún golpe, cómo te
organizas, cómo recalibras tu vida, cómo preparas un partido, la preparación
mental o dónde entreno...", cuenta el suizo. "Desde los 10 años hasta
los 20, observas cómo cada vez sacas más fuerte, te mueves más deprisa. Pero de
repente llega el día en el que ves que las mejoras son mínimas. Desde un punto
de vista negativo es horrible, pero con otros ojos puede resultar interesante e
incluso apasionante. Siempre tengo en mente volver al mejor nivel y hay que
demostrar eso cada día", reconoce Federer.
El
de Basilea tiene claro que no busca un logro concreto, un torneo dorado ni un
retiro por todo lo alto para dejarlo. "Uno desea retirarse cuando uno
quiere. Puede ser algo que decidas cuando estés de vacaciones. O después de
jugar un partido. Siempre que la decisión sea de uno, me parece perfecto. Yo
no busco un final de cuento de hadas. Muchos piensan que mi
carrera debería terminar con un broche perfecto, para mí eso sería un enfoque
equivocado. De haber pensado algo así, ya me habría retirado antes en varias
ocasiones. Pero soy relajado y flexible con esto", se sincera Roger.
Preguntado acerca de
qué otro tipo de vida le hubiera gustado vivir, Federer ha sorprendido con su
respuesta. Aunque quizá no tanto si se le conoce bien. "Elegiría
ser una persona corriente. ¿Cómo vive una persona normal? Mi trabajo no tendría por
qué ser algo maravilloso, podría ser algo normal. Eso es lo que más busco para
mi familia. En el circuito vivimos día a día con esta bendita locura y hay que
aceptarlo. Pero me gustaría poder ir a trabajar y luego volver con mi familia e
hijos. Es algo que me gustaría probar.
¿Cómo
le gustaría a Federer ser recordado cuando ya solo nos quede su extensísimo
legado? Esto ha contado. "Espero que miren atrás y piensen que era un buen
tipo, que era bueno para el circuito. Ahora que se retira Ferrer, veo que es
alguien que lo ha dado todo. Da igual que haya 5 torneos o 50. Siento un enorme
respeto por él. Me gustaría que la gente pensara algo así de mí también. Que
piense que fui un buen referente y que no iba solo a lo mía. Yo veo el circuito
como una familia, algo a lo que hay que contribuir".
¿Y
qué hay de su mejor recuerdo? Algo realmente complicado de elegir teniendo en
cuenta todo lo vivido por el suizo. Federer ha elegido éste. "De una
manera extraña me quedo con la final del Abierto de Australia de
2017. Nunca antes me había visto tantos resúmenes de golpes
de la última media hora. Me podía creer que hubiese ganado ese partido y ni
mucho menos el torneo. Fue un regreso de cuento de hadas. Ese partido fue
increíble sobre todo porque fue contra Rafa, lo tuvo todo", ha contado
Roger.